sábado, 7 de junio de 2008

Intolerancia

Una reflexión que me ha asaltado esta mañana mientras corría entre pajarillos por Valdelatas.

Cuando estuvimos en Jerusalem, me pareció absolutamente intolerante el trato que daba el Muacín (o como se escriba) al Via Crucis que anduvimos en procesión. Me llamó la atención la falta de respeto tremenda, por parte supuestamente de una autoridad religiosa, aunque sea de otro credo. No solo por cuestiones religiosas, sino por motivos de falta de educación (al menos la que nos han enseñado a nosotros).

También la arquitectura de la ciudad, que refleja su historia, no deja de mostrar la intolerancia de la religión musulmana hacia la cristiana y la judia. Al lado de cualquier Iglesia, o Sinagoga, se ha construido una mezquita. Y cuando digo al lado es literalmente al lado, si no encima. También los cristianos hemos hecho barbaridades semejantes, construyendo encima de mezquitas, pero no soy consciente de que lo hayamos hecho tan pegadas. Los musulmanes se han apropiado además de la explanada del Templo, lugar ultrasagrado para los judios, donde adoraban al santo desde tiempos inmemoriales.

Me encantaría que algún musulmán me lo pudiera explicar, pero dado que los lectores de este blog no tenéis esa afición, me temo que me quedaré con las ganas.

Pero bueno, ahora viene la reflecxión matutina. Qué hay detrás de esa intolerancia?, es unidireccional? en qué somos intolerantes los cristianos? es más, dentro de los cristianos, en qué somos intolerantes los católicos (en relación a la patética situación que se vive en los Santos Lugares)? Cómo podemos hacer para conocer nuestra debilidad? Estoy seguro de que no somos perfectos -los católicos, no nosotros-, aunque mi impresión al salir de Israel es que éramos los más cercanos...

jueves, 5 de junio de 2008

Barack vs nuestros políticos

El hecho de que inicie un nuevo tema de reflexión no implica que abandone temas anteriores. De hecho, me quedan un par de ideas que dar en el anterior sobre Roma y Jerusalem, aparte de confrontar las vuestras. Es más, otra idea que aporto es que, una vez tengamos un tema algo más maduro desde el punto de vista de la reflexión escrita, nos podamos reunir los ilustres miembros de este blog para comentarla y discutirla/analizarla en más profundidad. Apuntado queda.

Mi reflexión de hoy viene al hilo de la lectura del discurso de Obama de antes de ayer en Minnesota. Lo he buscado en la red para adjuntarlo, pero no lo he encontrado. En cualquier caso, lo tenéis en El Mundo de hoy, 5 de junio, páginas 4-5.

Dejando a un lado la demagogia propia del político -debe ir sellada a fuego en los genes, o quizá sea la forma más fácil de hacerse entender- me han parecido extraordinarias algunas características del discurso:

1.- La elegancia con la que se refiere a su rival pasada, Hillary, y la forma en la que ensalza su persona, su carácter, su dedicación a los demás. Vale que probablemente la necesite para ganar las elecciones, vale que se hayan dicho de lo que van a morir en campaña, pero una vez vencida en la batalla, puente de plata.

2.- El tono que utiliza con su futuro rival, McCain. Sus primeras palabras hacia él son de gran respeto, por su persona, por su pasado, por su compromiso. Vale que después le recuerda su liason con el malo de la película, pero enseguida centra el fondo del debate. Se va a discutir sobre ideas, sobre política, no sobre personas. Cito textualmente "lo que no vais a oir de esta campaña es esa clase de política que utiliza la religión para sembrar cizaña y el patriotismo como cachiporra...porque nos llamemos demócratas o republicanos, por encima de todo somos estadounidenes".

Igualito que aquí...

domingo, 1 de junio de 2008

Menos Roma y más Jerusalem

Parafraseo aquí el título (creo) del último libro del Cardenal Martini. Obviamente, no lo he leído (por lo visto sólo existe en versión alemana), pero habiendo tenido la fortuna de visitar ambas ciudades en el mes de Mayo, me parece un titular de lo más atrayente.

En Jersusalem nos encontramos con la sencillez y alegría franciscana, muy distinta de la cultura y actitud romana ante la vida, y aparentemente, dos formas muy distintas de seguir el mensaje de Cristo. Sin embargo, parece que la una no puede vivir sin la otra. Cuantos de nosotros seríamos hoy cristianos sin la historia vivida? En el sermón de hoy (en mi parroquía) se nos ha insistido en que la fe no se impone, se contagia. Qué gran verdad. Pero, cómo nos hubiese llegado a nosotros sólo por contagio?

Es muy fácil criticar a Roma y quedarnos prendados de Jerusalem. Yo soy un perfecto exponente de ello. Pero, como dice uno de los eminentes autores de este blog, empecemos por nosotros mismos. También hay mucho de Roma y poco de Jerusalem en nuestra vida diaria, no creeis?

Espero comentarios para elaborar más esta idea.

miércoles, 30 de abril de 2008

En el camino (sin Kerouac)

Siento pisarle la revitalización del blog a Alfonso. Lo hago teniendo en cuenta vuestros reproches de ayer, aunque este comentario tiene fecha del 20 de marzo:¡hace ya un mes! No sé si fue la pereza o es la conciencia de la banalidad de muchas de mis reflexiones las que me frenaron; ahora os castigaré con una de ellas por vuestros cariñosos reproches a mi abandono.

Aquí va.

"Nuestra primera compañera en la vida es la inconsciencia que, con los años, se hará inseparable del atrevimiento y la soberbia. En el camino este grupo irá agotándose al igual que el tiempo nos consume y la vida nos vive, y nos abandonará. En nuestro rescate llegarán la experiencia, la duda y la paciencia: es en este momento cuando pretenderemos comprendernos y comprender al mundo; cuando florece la sabiduría o cuando la mala hierba del desencanto ahoga la nueva primavera. Desde aquí, el camino puede ser una bendita marcha hacia la luz o un triste desencuentro de la esperanza. ¡Luchemos por la primera y vayamos en su busca junto a los buenos!."

Un abrazo

Nacho

martes, 8 de abril de 2008

No solo de pies vive el hombre

Ha pasado mucho tiempo sin que hayamos colgado alguna reflexión. Durante los dos últimos meses hemos hecho de todo. Alguno arriesgó quedarse acompañando a César en Viana, otros pasearon por Cazorla, Cami tiembla cuando piensa en Bravo Murillo, yo he convivido con los curas de Solsona, el peregrino descubre nuevos caminos, pero no hemos colgado reflexiones. Si nos viéramos más amenudo alrededor de una mesa no sería necesario, pero, por desgracia, nuestros encuentros son demasiado fortuitos. Podríamos intentar cambiar impresiones antes de nuestro viaje a Tierra Santa.
Cuando iniciamos cualquier viaje procuramos ponernos al día con una guía que nos facilite nuestro encuentro con lo que visitamos. Nuestro próximo viaje es peculiar ya que no se trata solo de conocer tierras y pueblos sino de sentirlos y encuadrarlos en experiencias y sentimientos propios. Se trata de un viaje en grupo, pero, también, de un viaje personal. juntos disfrutaremos un montón y solos sentiremos y meditaremos. Es un viaje en el que, de hecho, estamos implicados como personas, porque se trata de un viaje a Tierra santa y, al mismo tiempo, de un viaje a nuestra interioridad.

jueves, 21 de febrero de 2008

¿Derramar la sangre?

En la misa de esta mañana hemos leído la pregunta de Jesús a los díscípulos ambiciosos: ¿Estais dispuestos a beber la sangre que yo he de beber?Me preguntaba en mi paseo posterior´qué significa esta pregunta en esta cuaresma nuestra. Todos trabajamos bastante y dedicamos tiempo a nuestras obligaciones personales y a nuestros caprichos,también, personales. Lo demás ¿es pura añadidura?Por adultos que seamos no siempre somos tan maduros en el ámbito personal y menos en el espiritual. Da la impresión de que damos a Dios las sobras, sin darnos cuenta de que forma parte de nuestra maner de ser, de nuestro estar en esta sociedad.No nos olvidemos de lo que hemos comentado en alguna ocasión: conseguir que la eucaristía sea un momento capital en nuestra vida significa contar con un punto de referencia que da sentido y alimenta.Todo es según el color del cristal con que se mira. Cristo dice que através de él todo adquiere un nuevo sentido.

Juan Mari

sábado, 2 de febrero de 2008

Obispos y elecciones

Nota de la Comisión Permanente dela Conferencia Episcopal Españolaante las elecciones generales de 2008
Madrid, 30 de enero de 2008
1. Los españoles hemos sido convocados a las urnas para el próximo 9 de marzo. Como en otras ocasiones semejantes, los Obispos ofrecemos a los católicos y a todos los que deseen escucharnos algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto. Hablamos como pastores de la Iglesia que tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoción del bien común.
2. Con tal finalidad pensamos que es éste un momento apropiado para leer y meditar de nuevo la Instrucción Pastoral aprobada el 23 de noviembre de 2006 por la Asamblea Plenaria de nuestra Conferencia Episcopal bajo el título de “Orientaciones morales ante la situación actual de España”. Recordamos algunas ideas fundamentales de esta Instrucción, que han de ser comprendidas, por tanto, en el conjunto de aquel relevante texto.
3. Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera (n. 81).
4. Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública (n. 50).
5. Los católicos y los ciudadanos que quieran actuar responsablemente, antes de apoyar con su voto una u otra propuesta, han de valorar las distintas ofertas políticas, teniendo en cuenta el aprecio que cada partido, cada programa y cada dirigente otorga a la dimensión moral de la vida. La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas (n. 56). No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55).
6. “Es preciso afrontar - señala el Papa - con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social” (n. 56). La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico (n. 41).
7. No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna (n. 13). En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública, así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” (n.18), que lesiona el derecho de los padres - y de la escuela en colaboración con ellos - a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales. Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de enseñanza y la educación de calidad para todos.
8. El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68).
9. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España (n. 73). Al mismo tiempo, enseña que, también en este caso, es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y - en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos - “superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas (n. 74).
10. En este momento de la sociedad española, algunas situaciones concretas deben ser tenidas muy particularmente en cuenta. Nos parece que los inmigrantes necesitan especialmente atención y ayuda. Y, junto a los inmigrantes, los que no tienen trabajo, los que están solos, las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución, las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos, y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Hay que trabajar también para superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades autónomas, tratando de resolver los problemas más acuciantes, como son el trabajo, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua y cuidando con esmero el patrimonio común de la creación (n. 80). En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboración al desarrollo integral de los pueblos.
Que el Señor ilumine y fortalezca a todos para actuar en conciencia y conforme a las exigencias de la convivencia en justicia y libertad